lunes, 11 de julio de 2016

Como un tatuaje (VII)


Fuego del amanecer
que prendes los confines del mundo,
siete mil millones de caballos,
alados, rebeldes, dispuestos
a cabalgar tu estepa.

De cada alma el cielo,
perpetuas las nieves quedan.

Como potente cascada
que se derrama sobre la cabeza,
así la vida es.

Como caprichoso Olimpo
dictando destinos,
imponiendo sin dar tregua al vencido.

Como halcón fanfarrón
que agita sus alas
frente a la presa de su cortejo.

Regresan a mí los versos
que un día escribí en tu piel.
Para ganar mi alma isleña,
ociosa, disfrutada,
de piel tostada y roce de fragancias.

Porque amaba tanto el mar
que olvidé que debía respirar.



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