lunes, 4 de julio de 2016

Como un tatuaje (VI)


Eras simio, Eva a mis ojos,
libre de imperfecciones,
piel escarchada;
rico de levedad, tú.
Yo, tuerto conforme.
Mereciste el trono de mis recuerdos:
falsos, bellos, sueños neonatos.
Y, ¡qué lástima!,
ahí quedaste para siempre.

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