miércoles, 18 de mayo de 2016

Los que han vuelto - Capítulo I


Exordio

Sobre la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria se pueden trazar cientos de miles de senderos repletos de intangibles recuerdos. Sobre toda plaza, cruzando cada avenida, planeando sobre centenares de calles, las indelebles huellas de quienes nos llevaron de la mano han quedado marcadas para siempre. Sí, para siempre… Así será hasta que el afable Atlántico acuda a la llamada de Exordio, el Tritón de la Laja, y las aguas tornen su rostro en furia hasta engullir asfalto y cemento, defectos y virtudes. Entretanto, el Tritón -con su rojiza caracola-, nos saluda.

Sobre la ciudad de Las Palmas también se dibujan los pasos de Trajano del Hierro. No nació isleño, pero hizo suyas las costas de esta isla, adoptando la identidad reposada y risueña de sus hijos. Ahora, cómo no, es isleño y, aunque no sabe muy bien qué diablos implica realmente eso, está decidido a descubrirlo en su día a día, rasgando el velo invisible de la uniformidad a la que todos, parece, estamos siendo empujados. Resiste, Trajano, se dice. Y Trajano resiste desafiante ante la Nada. Cuando, algún día, las olas devoradoras del Tritón caigan sobre el trazado de esta ciudad, lo único con lo que se encontrarán serán la Nada y las huellas y recuerdos de Trajano. Porque él, que pierde su ociosa mirada en el quehacer de los demás, recuerda con pesar los episodios que vivió con su chica. Cada huella de los momentos que compartieron mora con nostalgia a través del sendero de la memoria que se dibuja por el laberinto de la ciudad, sobre toda plaza, avenida, calle…

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