miércoles, 18 de mayo de 2016

Como un tatuaje (III)


Estos son los cueros
cargados de miedos y sueños,
y tatuajes que los gritan.
Y, a veces, miel en la lengua.
Y siempre desdicha.
Porque somos recién llegados,
desperezando del sueño eterno
para volver a dormir.
Sin imagen sobre la piel
en honor a hombre o mujer,
ni a las ciegas y cegadoras órdenes;
sólo honrando a desobediencia,
sólo lealtad hacia las voluntades libres.

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