sábado, 14 de mayo de 2016

Como un tatuaje (II)


No preguntes a la vieja puta,
la gata lesbiana
que maulló desde los trece,
si es rosa la vida.
Ni llorando su pena entenderías.
¿Bebiste el brandy de sus labios,
sucedáneo del amor?
Amor de hedor, dolor, calor de estufa.
Calla, mira y admira;
si no has vestido el gélido abrigo
de sus ovarios, pecho,
ternura no correspondida.

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